No le cabía toda la alegría que
ha tenido en su cuerpo, por eso de vez en cuando enviaba al aire sus
sonrisas. Eran de esas que se contagian que prenden como plantas en
el campo que trepan por las piedras y las murallas. Es que para ella
la alegría y felicidad no eran un estado idílico sin problemas y
dificultades. Era una actitud frente la vida, fruto de una decisión
premeditada. Sabía, que aunque a veces resulta complicado, hay que
sembrar la alegría para que empiece llenar todos los espacios y que
envuelva los problemas y dificultades haciéndolos menos puntiagudos,
quitándoles el poder de herir, de lastimar. La alegría amortigua
muchos golpes de la vida. Cuando se siembre en las relaciones
interpersonales les de otra luz otro sabor. Trata de sembrar las
sonrisas en este día deja a la alegría llenar los espacios. Ya los
medios se ocuparán de sembrar las tristezas no necesitan tu ayuda.
Sé la buena noticia para los que te encuentran hoy.
Feliz jueves de sembrar la
alegría.

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