Parecía tan pequeño todo lo que
podía hacer que muchas veces se ha llegado de cuestionar sobre el
sentido de lo que hacía. No se equivocaba al ver el tamaño de todo
lo que hacía, pero si se equivocaba valorando su importancia. Casi
siempre tentada de dejar a otros, para que hagan, lo que ella pudo
hacer. Somos nosotros y todo lo que hacemos como estrellas en el
cielo. Unos pequeños puntos luminosos vistos desde la distancia y
enormes cuando uno se acerca y ve la inmensidad de lo que forman. Así
son nuestras pequeñas grandes cosas que podemos hacer y hacemos cada
día. Todas forman el mosaico de la vida. Dejar de hacer significaría
empobrecer todo. Estudiando las ciencias, entendemos fácilmente la
importancia de cada célula, de cada átomo, pero ignoramos la
importancia de estas pequeñas cosas de cada día que hacemos.
Tratemos de valorar el esfuerzo nuestro y el ajeno.
Feliz martes de cosas pequeñas.

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