Una vez hace un tiempo tuvo una dura experiencia cuando ha dejado las
palabras sin decir y estas empezaron a nublar cada pensamiento y cada mirada.
No creía que fuesen tan importantes, que daba igual cuando las diga, pero no
daba igual. Se empapaban de sentimientos como esponjas, y se hinchaban como el
pastel en el horno. No podía esperar más tenía que decirlas enteras sin esperar
mucho para que no se quemen y no la quemen. Por eso buscaba mantener un diálogo
abierto, para que no se le queden palabras y que su falta afecte la convivencia
con los demás. Mantén siempre abiertas las puertas de dialogo y las líneas de
comunicación algunas cosas no deben esperar para ser dichas. El tiempo a su
paso deja huellas.
Feliz domingo de diálogo.

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