Decían uno sabios que a veces en
la vida tenemos que “pensar con el corazón y sentir con la
cabeza”. Eso nos haría menos fríos y calculadores y más
sensibles a los demás a la vida misma que nos está poblando. Si
pensamos con el corazón tal vez podríamos evitar de hacer mucho
daño, con nuestras palabras y nuestros juicios puesto que
sentiríamos todo en claridad. Cuando algo duele en el corazón la
cabeza no puede ser neutral. Al inicio de esta semana puedo cambiar
la dirección de mis conexiones y primero pasar todos los
pensamientos por el corazón y todos los sentimientos por la cabeza.
Así no haremos nada que duela al otro, sin que antes, no nos duela a
nosotros. No nos podemos ni aislar ni separar de lo que pasa a
nuestro alrededor y no ser afectados por nuestras palabras y nuestros
pensamientos. Así que tratemos de pensar con el corazón y sentir
con la cabeza y viviremos con más paz y más amor.
Feliz lunes de pensar con el
corazón y sentir con la cabeza.

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