En la mañana fría con un mate
el cuerpo de llena de vida de calor. Lo mismo pasa con un café
caliente y si es “el café de la olla” mejor todavía. Desaparece
el frío del cuerpo y la oscuridad que envolvía el frío para no
poder ser visto sino sentido. Así pasa con las palabras que oímos,
cada una de ella se nos cuela hasta los huesos trayendo el calor la
alegría o el frío que sacude y provoca que nos cerramos escondemos
en nosotros mismos. Busca cada mañana palabras que tengan el efecto
de mate o café, que despierten al amor y a la vida. Que ayuden a
abrirse y sentir esta maravillosa conexión con el mundo la
naturaleza y los demás. Que el tiempo no sea un impedimento sino más
bien un motivo un argumento de la gratitud y felicidad.
Feliz viernes de mate o café.

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