martes, 5 de noviembre de 2019

Compartir de verdad

Le invitaba a compartir. No con tanta frecuencia que le obligaría rechazar las invitaciones por la cantidad del trabajo pendiente que tenía. Así que aceptaba e iba. Iba su cuerpo, no su espíritu. Llegaba y se quedaba sentado con la cara larga, y la mente totalmente absorbida con sus cosas. Los que estaban con él no entendían esta actitud. Llevar el cuerpo a un lugar pero estar pensando en el otro, mejor no su fuera así. Ellos querrían compartir todo. Aunque sea por un rato darse todo, un gesto de generosidad, de comunión. No medir, ni calcular, qué pasa en cada encuentro, sino superar los límites para salir al encuentro de los demás darse para poder recibir.
Feliz martes de compartir de verdad.

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