Los que tanto huían de la
soledad, terminaban estando solos. En nadie encontraban lo que a
ellos les faltaba. Los encuentros con los que encontraban es su
camino eran demasiado fugaces y ruidosos para poder conocerse mejor.
Como no se conocían bien a sí mismos, les resultaba conocer a
otros, no tenían la capacidad de descubrir las diferencias, puesto
que carecían de una base comparativa. Antes de querer conocer a
alguien trata de conocerte a ti mismo/a, para que sepas lo que
ofreces lo que entregas en una amistad, cuales cosas les pueden unir
por la similitud de gustos e intereses, y cuales pueden distancias
por la incompatibilidad. Siempre existen cosas que pueden herir
lastimar, por eso cuando uno se conoce y valora a la otra persona las
evita, acepta las diferencias que enriquecen y resalta las
similitudes que aumentan el campo de encuentro, posibilidades de
compartir y disfrutar de compañía. Trata de conocerte bien y
conocerás mejor a los demás.
Feliz lunes de conocerse.

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