A
veces se quejaba que pasaba por la vida solo, que solo tenía que
enfrentar todos los problemas. No era así y lo sabía pero a veces
nos quejamos por costumbre, o por ignorancia. Puede ser que la física
presencia de las personas que amaba no era tan frecuente como a él
le gustaría, pero sabía perfectamente que sus pensamientos, sus
sentimientos le acompañaban siempre, hasta donde él se permitía a
acompañar. Las soledades imaginarias y reales mucho tienen que ver
con límites que ponemos dejando cerrados para los demás ciertos
espacios de nuestra vida. Nos respetan y no violentan estos límites
quedando a la distancia que les impusimos. Antes de quejarse
demasiado revisa un poco tu propia accesibilidad. Cuando ella falla
puedes quedar solo o sola pero no es culpa de otros solo es
consecuencia de tus decisiones.
Feliz
lunes de accesibilidad.

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