No medía bien ni sus fuerzas ni su tiempo. Así que siempre a donde iba
detrás de él, iba el carrito de las cosas pendientes que tenía. Hacía su
caminar más pesado y no se solucionaba nada. Al contrario no paraba de aumentar
el número de las cosas que tenía que hacer y no hacía. Las causas, tenía que
buscar en su incapacidad de mantener orden, de saber en dónde están límites de
sus fuerzas y capacidades. Con la misma facilidad con la que se animaba, su
cuerpo le recordaba que no así, ni en tiempo, ni en cantidad. Los ajustes
cuestan y pueden lastimar a muchos. Uno debería de descubrir cuando puede
pronunciar un claro “si” y un claro “no”. Sabiendo que no será por capricho
sino por honestidad y queriendo dar todo cuando es “si” y entendiendo con paz y
asumiendo su realidad cuando es “no”. Trata de ordenar las cosas para que sepas
cuando puede y cuanto puedes. Para cuando te des sea totalmente, sin
pendientes.
Feliz viernes de saber las fuerzas.

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