Este tiempo y todas las cosas, que ha vivido últimamente, provocaron que su
confianza se había encogido un poco, ya no era tan grande como antes y no
alcanzaba para cubrir todo. No es que uno no quiera es que no puede estirarla infinitamente
porque se rompe. Aparecen agujeros roturas y por ellas se escapa la seguridad,
la paz, la tranquilidad. Es tan difícil arreglar la confianza que se había
dañado, es mucho más fácil cuidar la que tenemos, sin abusar de ella, bajando
su valor. La tenemos que cuidar en todas las direcciones, empezando en la
dirigida hacia nosotros mismos, porque si esa falla, fallarán todas las demás.
Tus palabras y tus gestos muchas veces demuestran si tienes confianza hacia ti
mismo y si la depositas en los demás. Sé atento, para no dañarla, no defraudar
no desperdiciar. Vale mucho y ayuda en la vida. Cuando falta nos cierra y
aleja.
Feliz sábado de la confianza cuidada.

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