Cuidar a las personas y a los
lugares no es lo mismo pero no existe lo uno sin lo otro. Hay que
llegar a un punto de sensibilidad en el que descubriremos que todo lo
que tenemos alrededor tenemos a nuestro cuidado y que nada aunque
parezca muy duro y resistente es eterno si no se cuida. Si las cosas
suelen ser frágiles y sensibles a las condiciones que las rodean,
mucho más las personas. Lo que pasa que con demasiada facilidad nos
acostumbramos que están ahí, en el lugar determinado, hasta nos
parece que pertenecen a ese lugar. Pocas veces nos preguntamos ¿Cómo
se sienten y qué es lo que sienten? En el mejor de los casos
respetamos su espacio, que ya es algo, porque hoy día hasta eso se
olvida, pero eso no significa que cuidamos. Cuidar es proteger, es
dar la atención que necesita, es tenerlo siempre presente, no dañar
por descuido ni a propósito. Cuida a las personas que tienes cerca y
cuida los lugares en los que están.
Feliz sábado de cuidado.

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