A veces es bueno mirar un poco en
dónde están parados nuestros pies y por dónde se va nuestra
cabeza. Muchas frustraciones vienen de la mucha distancia entre las
realidades y los sueños. Es bueno soñar, pero no es suficiente. Hay
que saber muy bien en dónde pisan nuestros pies, si desde ahí
podemos empezar la realización de nuestros sueños, o necesitamos
movernos a un terreno más firme. La buena conexión con nuestra
realidad es la garantía de nuestra fuerza de nuestras claridades en
la vida. Desde ahí y solo desde ahí podemos salir a la conquista de
nuestros sueños. Es como una raíz que da la fuerza al árbol o como
un fundamento que da seguridad y estabilidad a toda la construcción.
Revisa tu punto de partida tus raíces.
Feliz martes de unión entre los
pies y la cabeza.

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