Faltan los adornos hay que
preparar la mesa. Uno hace recuento de las cosas que tiene que hacer
antes de la fiesta. Son detalles algunos muy pequeños casi
invisibles que hacen posible el ambiente diferente festivo alegre.
Adornando se puede añadir la belleza a lo que por sí ya está bello
o se puede intentar ocultar lo que molesta, lo que desentona, lo que
se quiere esconder y hacer invisible aunque muchas veces todos saben
perfectamente que está ahí. No nos convirtamos en maestros del arte
de disimulo. No en estas fechas. El niño que nació y al que
recordamos, vino al mundo con toda la crudeza de su realidad, su
desnudez, su vulnerabilidad y totalmente indefenso, dependiente de
otros. Que los adornos no impidan encontrarnos en la verdad y con la
verdad. Que resalten la belleza de camino que lleva al encuentro, a
la paz, al perdón, a la reconciliación. Mientras él nace y late
nuestro corazón, siempre estamos a tiempo. Aprovecha bien la ocasión
que la vida te brinda en estas fechas.
Feliz domingo de revisión de los
adornos.

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