Las cosas se le escapaban de bajo
su control. Tenía dificultad para abarcar todo y todos alrededor se
sentían en derecho de exigir su atención. Cuando se llega a
situaciones así, cunado sentimos que la vida o el trabajo nos
desbordan, es bueno pararse un rato y mirar nuestra realidad. Siempre
hay un por qué de las tensiones, de los pedidos y de la
imposibilidad de dar respuesta. Si no nos cuidamos, si no atendemos a
nosotros mismos, con honestidad sinceridad y sin disimulos, no vamos
a poder ayudar a los demás. Terminaremos dejando insatisfechos a
todos y victimizándonos a nosotros mismos. Proyectando la
responsabilidad a otros. Cuando sientes que no abarcas por mucho que
aprietas. Párate y revisa la situación. Tú llevaste a ella y tú
de ella puedes salir. Recuerda que por muy fuerte que seamos que nos
sintamos todos tenemos una capacidad y resistencia limitadas. Para tu
bien y el de los demás no superes tus límites de fuerzas.
Feliz miércoles de cuidar las
fuerzas.

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