La vida a veces aprieta e
inmoviliza. Suele dar señales de aviso, pero los ignoramos y
seguimos como si nada pensando que pasará. Es bueno ser optimista
pero no se debe ser irresponsable. Cuesta reconocer lo que pasa y
bajar de orgullo para pedir ayuda. Cuando nos quedamos inmóviles,
muchas veces no es suficiente a tener una sola persona que nos ayude,
se necesita todo un equipo, una familia una comunidad. La variedad y
la suma de pequeñas contribuciones nos dan fuerza. Hace pequeños
milagros. Es más fácil para nosotros aceptar cosas pequeñas y tan
diversas de diferentes personas que a una persona cargar con toda la
responsabilidad. Nos dan lo poco que es justamente lo esencial.
Aprende dar y recibir las pequeñas contribuciones que hacen grandes
obras grandes milagros de cada día. Es bueno recordarlo antes de
Navidad.
Feliz lunes de necesidades y
contribuciones.

No hay comentarios:
Publicar un comentario