A veces todo parece tan lejos e inalcanzable. Uno gasta todas sus fuerzas para no hacer saltar las lágrimas. Aunque no salgan afuera, se llora por dentro. La casa, la familia, los amigos, no se quedan en palabras, conceptos, sino que se sienten en la piel. Parece que todo está en pedazos. Los recuerdos se mezclan con los deseos y a veces cuesta distinguir cual es cual. La distancia el tiempo suavizan los sabores amargos de algunas experiencias endulzan las cosas volviéndolas más “antojables” de lo que eran en su tiempo. No se necesita mucho, solo una decisión, unos pasos para un encuentro para saborear lo que somos, recordar cómo podemos ser. Hoy lo vivimos aquí en Pedrezuela creando un trozo de Paraguay. Porque todos pusimos en la misma mesa en el mismo espacio un pedacito que llevamos en el corazón e hicimos un mosaico. Por un ratito todos estuvimos tranquilos bajo el manto de la madre.
Feliz sábado de poner juntos los pedazos.

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