Se sentaban muy cerca, conscientes de que cerca estaban sus
cuerpos, pero muy lejos sus confianzas y sinceridades. Los profundos
suspiros medían la distancia, que iba aumentando entre ellos. Los
reproches callados, se convirtieron en baches profundos, en el camino
de un verdadero acercamiento y encuentro. Les esperaba un largo
trabajo de rellenar sus gestos vacíos de sentido, y vestir en
palabras los silencios rencorosos. Que fresco de esta mañana sirva
de pretexto, para acercar los cuerpos y las almas.
Feliz Lunes de cercanía.
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