No era la primera vez que se quedaba
sombrío. Es que las cosas en su vida tenían una extraña facilidad
para complicarse. Entre el trabajo y la casa siempre había grandes
nubarrones. La única luz que aparecía era la de sonrisas y saludos
y a esa se aferraba como un marinero perdido que encontró la luz de
una faro. Aunque todo a veces parece oscuro siempre hay pequeñas
luces que puedes recoger. Las chispas puestas juntas provocan una
llama y la llama alumbra. No menospreciemos pequeñas sonrisas y
muestras de afecto. Para alguien pueden ser las chispas que enciendan
su llama, sin ellas se quedará en oscuridad y en el frío.
Feliz Lunes de luces y chispas en sonrisas y
los ojos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario