Se sentía incómoda con su propia vida, su propia
realidad. Tenía miedo que desde fuera la gente se va a dar cuenta de
lo que pasaba dentro. Empezó a tejer una cortina de mentiras y
apariencias, para cubrir su vida. Le salió bastante linda y
colorida. Solo que incluso con la cortina, ella sabía que hay detrás
de ella. Sobre todo en las noches la realidad le arañaba los sueños,
pues es difícil dormir afuera de ella. La cortina tapa pero no
protege. Mejor tener un pequeño manto de la verdad, que una gran
cortina de mentiras. Si uno consigue mentir para fuera nunca lo
conseguirá para dentro. Apoya tu cabeza en la verdad y dormirás
mejor.
Feliz Sábado de Verdades para dentro y para fuera.
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