Sentarse
y sentirse estos conceptos para ella hace tiempo no existían. Aunque
usaba estos verbos, no los refería a ella misma. Siempre ocupada en
cómo se sienten, y que se sienten otros. La preocupación constante,
la tensión inseparable, porque nunca se sabe si alcanzará, la
tenían aturdida. Asumía, que el cansancio y el dolor son estados
naturales. Su familia bien atendida, con gusto se dejaba atender, sin
preguntar de dónde viene todo esto y quién lo hizo. Ella viéndoles
felices, se deshacía en el olvido. No olvidemos en estos Días
Santos, que los que nos atienden y miman, también tienen derecho de
ser mimados y atendidos.
Feliz
Miércoles de dejar sentarse y sentirse.
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