Se
consideraba un buen padre, pues con frecuencia, se sentaba con sus
hijos para hablarles. Les decía que tienen que hacer, como tenían
que hacer. Les daba muchos consejos. Hasta aquí todo parecía
perfecto. Solo que se le olvidaba a escucharles, darles tiempo para
que se expresen, para que digan lo que piensan, sienten, buscan y
quieren. Le parecía que sus hijos son demasiado pequeños para tener
algo importante que decir. La educación no consiste solo en enseñar,
también hay que saber escuchar y simplemente, y a veces hasta
silenciosamente, acompañarles en su camino.
Feliz
Miércoles de escucha.
Feliz
Día del Maestro en Paraguay
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