La abuela Bonifacia hacía excelentes conservas y
mermeladas. Todos sus familiares acudían a ella en la búsqueda de
algo dulce, algo que les ayude pasar los amargos momentos de sus
vidas. Ella recibía a todos, y todos recibían a ella. Su
serenidad, su dulzura eran muy contagiosas. Todos sabían, que a lo
largo de su larga vida, ella pasó por cosas muy difíciles y no
entendían como es posible, que se mantenga tan alegre, positiva y
libre de quejas. Los de más confianza, que pudieron llegar a su
cocina, tuvieron el acceso a su ingrediente secreto: “La Ternura”.
Ella añadía la ternura a todas sus conservas, a todas sus
mermeladas, a todos sus guisos y a todas las conversaciones y
visitas. El único ingrediente natural, que viene bien con todo y no
está prohibido por ninguna dieta. Pon una pizca de ternura a tu vida
y cambiará de sabor.
Feliz Viernes de Ternura.
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