Esparcía
muchas palabras a su alrededor . Algunas duras, le servían de
escudo, pues siempre intentaba defender, lo que para él era
importante. Otras sombrías, que hacían de contraste con las
luminosas. No solo hablaban sus palabras, también sus silencios
mucho tenían que decir. Solía tener palabras precisas y buen pulso
como un relojero para colocar cada una con precisión en su lugar, y
a hacerla funcionar en un conjunto de sus mensajes. Busca palabras
luminosas, palabras precisas, para que iluminen y pongan a andar, a
veces tan complicado y sofisticado, mecanismo de comunicación, que
nosotros mismos creamos y complicamos a la vez. Con tus palabras
construye puentes, no muros, ni fortalezas.
Feliz
Jueves de comunicación
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