Atados al pasado, no conseguimos vivir plenamente en
el presente, que es como agua que hay que beber y en la que hay que
sumergirse. La libertad del punto cero, en la vida en el que empiezan
muchas cosas y muchas otras quedan atrás, no la conocemos, no la
tenemos. “La fortaleza” de recuerdos y experiencias dolorosas
impide la llegada de la luz de la novedad. En nuestro afán de
retener, incluso la muerte es más muerte, y nos es inicio de una
nueva vida en otra dimensión. Creyendo en más allá, nos aferramos
en el más acá. Por eso muchas veces nos espanta. Ella mañana, en
vez de llenarnos de esperanza por su sinfín de posibilidades que
trae consigo.
Feliz Martes de buscar el punto cero para iniciar
algo.
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