La prisa le comía el resto de la paz que le quedaba
en algún rincón del alma. Siempre decía que tenía tanto que
hacer, que ahora no puede pensar que eso es un lujo para la gente que
no tiene obligaciones, que ella no se lo puede permitir. Que si que
lo va a hacer más tarde cuando va a tener más tiempo. Y este
pequeño detalle de “pensar después” siempre la metía en muchos
problemas y le añadía más trabajo. Piensa antes y te meterás en
menos problemas y te rendirá mejor tu tiempo.
Feliz Miércoles de pensar “antes de...”
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