Marisa
trabajaba mucho, no recordaba lo que era la pereza. Muy pronto, los
problemas de su casa la empujaron a trabajar. En el trabajo
encontraba la calma. Poco tenía que hablar, poca cosa le
preguntaban. Nadie le gritaba, ni golpeaba. Pasaban años, muchas
cosas en su vida han cambiado. Aquellos problemas que la empujaron a
trabajar, ya quedaron muy lejos, pero ella seguía trabajando mucho.
No era solo por necesidad, sino por costumbre. Le costaba mucho
trabajo no trabajar. Porque cuando no trabajaba, tenía que escuchar,
tenía que sentir, tenía que solucionar algunos problemas y eso le
costaba mucho trabajo. Trabajo es vital, es necesario, pero no lo
uses como escapatoria de
tu realidad, de tus problemas. Enfrenta tu realidad para vivir feliz
dentro y fuera de trabajo. Cuida y protege tu tiempo de descanso para
que la vida tenga más sabor.
Feliz
viernes de trabajadores.

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