miércoles, 6 de mayo de 2015

Estar con otros

Siempre tan ocupada en sus cosas, remendando por ahí, solucionando por allá, Rebeca no tenía tiempo de mirar a su alrededor. Tan ocupada, ni le daba tiempo a quejarse. Decía, que el descanso era el gusto de los ricos. Aunque siempre recordaba a los abuelos sentados los domingos en la sombre de un mango, conversando y riendo a carcajadas en compañía de la su familia. Y sus abuelos no eran ricos, por lo menos económicamente, al contrario vivían entre carencias, pero nunca afectivas. Llegó aquel día de fuerte dolor en el pecho y un desmayo. Rebeca encontrada por una vecina en el patio de su casa, inconsciente pero viva, fue llevada a urgencias. La que siempre cuidaba a otros, fue cuidada por otros. La que no tuvo tiempo, lo tuvo que tener. Poco a poco se estaba curando su corazón, su cuerpo pero también algo más que eso. Aprendió mirar a su alrededor, pedir ayuda. Los que lo rodeaban tenían los mismos problemas que ella, los mismos trabajos, las mismas preocupaciones, pero sabían vivir de otra manera. Ella estaba aprendiendo eso. Hasta ahora siempre le tocaba hacer, ahora le tocaba simplemente estar y ser.

Feliz miércoles de estar.

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