Una
nube cubre el sol y sin embargo uno no pierde la fe, que el sol
existe y que la nube pasará. El
sol
volverá brillar con su esplendor. Los problemas se parecen mucho a
las nubes. A veces un problema es capaz cubrir todo nuestro cielo,
nuestro horizonte, aunque siempre tiene un tamaño limitado para
nosotros se muestra inmenso, insuperable. Envueltos
en una oscura tristeza, perdemos la paciencia y dejamos de creer que
nuestra suerte puede cambiar. Ciertos problemas dependen de nosotros
siendo la consecuencia directa o indirecta de nuestras decisiones y
acciones. Así como hemos entrado en una situación, podemos salir de
ella, cambiando de
dirección. Otros problemas son externos, no dependen de nosotros.
Podemos a veces apoyar la solución y en otras ocasiones simplemente
esperara hasta que cambie el tiempo. Recuerda ninguna nubosidad es
estática
siempre cambia también
desaparecerán
de tu cielo tus problemas que
te impiden verla felicidad.
Feliz
martes de nubes que pasan.

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