martes, 19 de mayo de 2015

Hielo de Indiferencia

Gabriela no aguantaba el frío, para nada servía poner mucha ropa. El frío no venía del clima, sino de las actitudes de él. Algo que a vivido lo tenía a eterna defensiva. Parecía que intentaba a proteger lo que tenia dentro. Ella, con cariño intentaba romper el hielo, atravesar las gruesas capas de indiferencia, para poder llegar al corazón que latía ahí dentro. Hubo momentos que se derretía algo, ablandaba un poco, pero luego un descuido volvía a cerrar las pequeñas aberturas. Gabriela necesitaba mucha paciencia, no estaba dispuesta a renunciar. No se trataba de tener falsas ilusiones de que por obra de magia las cosas van a cambiar. Ella quería acompañarle en el proceso de auto-conocimiento y reconocimiento de las experiencias y vivencias que provocaron en el tantas defensas y tanto miedo a sentir. El miedo cierra las personas y las vuelve agresivas.

Feliz martes sin hielo de indiferencia.

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