En
la huerta de Micaela han crecido las palabras. Ella sola no podía
cosechar todas por eso invitaba a sus familiares y amigos a cosechar
algunas frescas y secarlas al sol de la tarde en una larga y pausada
conversación. Siempre había estas palabras que llenas de vitaminas
dan fuerza y alivio al que las escucha debilitado y adolorido.
Micaela tenía también las palabras que ella misma llamaba
fluorescentes o luminosas, de ellas hacía una rica ensalada que
regalaba a sus amigas que no veían claro por dónde
ir en su vida, después de una experiencia traumática.
Estas
palabras ayudaban ver mejor el camino que uno ha de seguir. Otras
palabras de su propia selección eran las pegajosas, las que tenían
como unos pequeños ganchitos de risas y amabilidad que fácilmente
ayudaban entablar una conversación e iniciar una nueva amistad.
Cosecha diferentes palabras que nutren. Evita la maleza que lastima
hiere e intoxica.
Feliz
martes en jardín
de palabras.
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