Doña
Resignada no esperaba nada bueno en su vida. Según ella, ha nacido
en un mundo gris. La Felicidad era una flor, que no ha crecido en su
huerta. Parece que no le han sembrado nada de esto, o tal vez ella ni
se dio cuenta cuando le sembraron y nunca cuidó lo sembrado. Decía
siempre, que le ha tocado vivir entre cardos y espinas. Hasta que
Doña
Resignada
se enfermó estando sola. Sus vecinas la acompañaron, visitaron y
ayudaron. Era la primera vez, que alguien podo entrar en su mundo tan
herméticamente cerrado. No
era un mundo gris, tal vez le faltaba un poco de luz. El problema
eran los ojos de Doña Resignada. Su miopía y poca sensibilidad a la
luz, le hicieron creer que todo el mundo es como ella lo ve. Y el
mundo es mucho más colorido, hermosos, que ella se podía imaginar,
de hecho nunca vemos todo el mundo sino su parte. Un juzgues tu vida
por un día de problemas o un periodo de dificultades. Trata de mirar
más allá del horizonte, muévete para cambiar la perspectiva y
verlo
todo
en otra luz.
Feliz
lunes de otra perspectiva.
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