Marcelina
buscaba la simplicidad remando contracorriente. Todo el mundo a su
alrededor se quejaba de lo complicado que es todo, su vida, sus
relaciones y sus proyectos. Marcelina escuchaba sus quejas con
paciencia, sin dejarse perturbar por la negatividad que venía
colgada de sus palabras. Aunque
en su vida no faltaban problemas, sabía que solo se puede ocupar de
uno a la vez. Que las soluciones se dan cuando uno se ocupa de los
problemas y no cuando uno espera que se solucionen solos. Consciente
de
que
hay cosas que no dependen de ella, no perdía, ni el tiempo, ni la
energía, para lamentarse de ellas. Simplemente intentaba ver lo que
de ella depende y poner las manos a la obra. Es cierto que hay
situaciones complejas, pero eso no quiere decir complicadas. Las
reacciones
frente a cada situación o problema dependen
exclusivamente de nosotros.
Feliz
miércoles de simplicidad.
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