martes, 12 de julio de 2016

Anestesiados

Durante mucho tiempo les han anestesiado con programas sobre famosos y sus vidas vacías. Ávidos hojeaban las páginas de las revistas para estar al tanto de lo que hacen, dicen, quieren los famosos. Alimentados a diario con suplementos de noticias, asustados por la inseguridad con las interminables crónicas policiales en las que convirtieron los noticieros. Pensaban que no se puede hacer nada, en los pocos asuntos que han conseguido atravesar la casi perfecta e impermeable capa de ignorancia, que han creado alrededor de ellos los medios de la “descomunicacón”. De vez en cuando, como si se tratase de un invisible hilo que mueve las marionetas les movían despertando un patriotismo futbolero u orgullo por las gloriosas páginas de la historia de mucho antes de su memoria. El presente, la actualidad social, política, brillaban por su ausencia en sus reflexiones y conversaciones. Los que algo hacían en las calles, ya se sabe quienes eran; los de siempre, los zurdos, los haraganes, los revoltosos, sospechosos y peligrosos. Los que les robaban la conciencia, en cambio eran honorables, creíbles y respetados. Todavía quedaban las redes sociales, una perfecta válvula de seguridad, donde se descargaba el enojo y la indignación, sin dejar el rastro, ni perturbar a nadie de los responsables de lo que pasaba. Tal vez no puedes hacer nada, casi nada o muy poco, pero de igual manera, no te dejes de anestesiar y procura tener tu propia opinión, aunque sea equivocada, que sea solamente tuya y no una copia de lo que te han enseñado creer, pensar y decir.
Feliz martes sin anestesia. 
Caso Curuguaty y tantos más...

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