miércoles, 13 de julio de 2016

La ausente gratitud

En su casa no acostumbraban de dar las gracias. Al contrario casi cada cosa que le ha tocado hacer estaba acompañada de gritos y apuro. Le recordaban con frecuencia cuales eras sus deberes y obligaciones. Era consciente de la realidad machista de su casa, no pensaba rebelarse contra ella. Sabía que eso no lo puede cambiar ahora, que tal vez en el futuro en su propia casa. Lo que si querría cambiar es la falta de reconocimiento de lo que ella y las demás mujeres de la casa hacían con tanto esfuerzo y dedicación. Nada podía ni explicar ni justificar la fría y exigente actitud de los varones en su familia. No pedían – exigían, no cuando tengas tiempo o puedas sino ahora. No gracias muy bien, muy rico, sino ya puedes limpiar, recoger porque terminé. Unas simples muestras de agradecimiento sería suficientes para aliviar el peso de los quehaceres y sacar una sonrisa. Se agradecido con todos incluso con los que tienen la obligación de hacer una u otra cosa.
Feliz miércoles de gratitud.

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