martes, 26 de julio de 2016

Las brasas del fogón

La abuela Ana ya no tenía tan buenos ojos como antes. Ha perdido una parte de la visión remendando prendas rotas y las vidas ajenas. Aunque sus ojos muchas veces la tenían sumergida en la penumbra, sus palabras seguían luminosas como siempre. Eran capaces de dar un poco de luz a cada persona que venía ensombrecida por sus problemas y quebrantos. La abuela Ana ya anduvo muchos caminos. Y por muy largos que fuesen siempre había un lugar en done se podía descansar. Siempre existía la posibilidad de dar un paso más, incluso después del que parecía el último. No daba tanta importancia a las cosas que se terminaban, sino a las que se podían empezar. La ilusión de lo nuevo vivido cada día, la tenía animada y activa. Desde niña vio como su abuela y su madre avivaban el fuego en el fogón usando las brasas del día anterior. Así en la vida en cada nuevo día podemos avivar el fuego de amor, esperanza, ilusión avivando las brasas humeantes del día anterior. Siempre hay algo que se puede rescatar, re-usar, reciclar, algo que te puede dar una nueva luz. No importa tu edad. Abuela Ana es el mejor ejemplo de eso,aprovechaba lo viejo no para quedarse en los recuerdos estériles sino para vivir el futuro con alegría.
Feliz martes de avivar el fuego.
Felicidades para todos los amigos y amigas de la Parroquia de Santa Ana en Tanlajás, S.L.P en México.

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