lunes, 4 de julio de 2016

Los ojos bien abiertos

No era un dormilón, aunque dormía bien sin sufrir trastornos de sueño tan comunes en el mundo marcado por el estrés. Dormía lo necesario, lo suficiente para descansar bien y amanecer con las pilas cargadas. Eso sin embargo no impedía, que en el camino de la vida se perdiera varias oportunidades para ser feliz, no viera tantas cosas que estaban frente a sus ojos. En la vida no basta dormir lo suficiente, hay que vivir como si uno no estuviera dormido con los ojos bien abiertos y la mirada atenta. Muchos de nosotros al esperar una felicidad grande, nos perdemos o incluso en algunos casos desperdiciamos las felicidades pequeñas de cada día, que forman parte del rompecabezas de la vida. Hay que saber verlas, captar y poner en el lugar que les corresponde para que aparezca la hermosa composición. No perfecta pero por eso tan hermosa. Llena de matices y claroscuros que hacen resaltar la belleza de cada detalle de cada momento. Entrena tu mirada para ver los que es pequeño y con seguridad no te perderás lo que es grande, pero si solo la entrenaste para ver lo grande pasara desapercibido lo pequeño. La veda está llena de cosas pequeñas las grandes están en minoría.
Feliz lunes con los ojos bien abiertos.

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