martes, 5 de julio de 2016

La distancia entre palabras y sentimientos

Diana se sentía muy cansada, como si hubiera caminado mucho, como si hubiera recorrido grandes distancias. Llevaba una vida aparentemente tranquila y prácticamente todo lo tenía cerca. Su cansancio no venía de los pies, aunque éstos se podían sentir cansados, más bien venía del corazón. Es que había un gran distancia entre lo que decía y lo que sentía. A veces una distancia abismal y eso la tenía dividida, cansada, rota. No es que Diana fue mentirosa, que quería ocultar la verdad. Ha crecido en una casa en la que ciertas cosas se callaban. Donde cada intento de entablar una conversación sobre cosas íntimas fue silenciada y extirpada de la raíz, porque tenían trabajo, porque tenían cosas más importantes que hacer, porque no tenían tiempo para tonterías. En su casa supuestamente siempre se cuidaba lo que era correcto. Así que después de varios intentos fallidos se callaba. Sentía una cosa y decía otra, eso cansaba. Tener a nuestro lado a alguien a quien podemos decir lo que sentimos, sin que nos juzgue, interrumpa, califique y que nos de consejos solo cuando se lo pedimos, es un tesoro invalorable. Acerca tus palabras a tus sentimientos y escucha a los que te hablan sobre lo que sienten aunque te pueda parecer que exageran, si lo haces es porque lo necesitan.
Feliz martes de cercanía entre palabras y sentimientos.

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