Hace tiempo cuando Carmen hablaba de
las cosas que necesita, siempre pensaba en las cosas que tenían que
comprar. Siempre andaba con una lista que se actualizaba cada cierto
tiempo. En esta lista aparecían cosas que eran urgentes e
indispensables y también otras que se quedaban en la eterna lista de
espera, porque su situación económica no le permitía comprar lo
que deseaba. Hasta que una mala racha en la salud, un bache bastante
profundo en su relación sentimental, le llamó atención sobre otras
necesidades que eran iguales o más urgentes que las anteriores, pero
nunca las satisfacía. No era la falta de dinero que impedía
satisfacerlas. Era un descuido, una falta de organización, la
constante postergación. Dejaba muchas cosas fundamentales y básicas
para un imaginario después sin fecha, ni lugar. Cuando piensas lo
que necesitas, no pienses solo en lo que quieres o tienes que
comprar, ni en el trabajo que tienes que hacer. Piensa en las cosas
que tienes que dejar para aliviar tu carga diaria, los sentimientos
que te invaden o en los que brillan por su ausencia. Por muy pequeñas
que parezcan algunas de estas cosas son igual de urgentes e
importantes para satisfacer tus necesidades básicas.
Feliz jueves de lo básico.

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