Su semana parecía perfectamente
redonda, quiere decir no importa desde que lado la mirabas, todo
parecía igual. Hacía todo lo posible para que a ellos no les falte
nada y precisamente lo que más les faltaba era él. Sus hijos
prácticamente solamente conocían dos estados de él: ausente o
cansado. Cuando por pura casualidad estaba en casa, era como si no
estuviera, lo que menos quería era que alguien lo moleste con una
conversación. Y si algo escuchaban de su boca era una frase repetida
como un refrán de una molesta canción: que trabaja tanto para ellos
para que no les falte nada, que tiene derecho que le dejen en paz.
¿Qué más quieren de él? Cada familia necesita cosas para vivir,
pero no son las cosas sino las personas que hacen a una familia.
Dedica tu tiempo para tu familia. Busca los espacios de comunicación
directa y no a través de los medios electrónicos. Éstos ayudan
pero no pueden sustituir la comunicación y la escucha personal.
Aprovecha el domingo no lo desperdicies.
Feliz domingo sin que faltes a los
tuyos.

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