domingo, 3 de julio de 2016

Espacio vital

Aida tomó la decisión de limpiar un poco su casa y de paso limpiar un poco su vida. No es porque estaba muy sucia, sino porque no se sentía cómoda entre muchas cosas acumulados a lo largo del tiempo. Limpiar muchas veces se vuelve sinónimo de ordenar, acomodar, y despejar. Había muchas cosas sueltas que estaban por ahí sin utilidad y sin vinculación unas con otras. Encontraba algunas promesas viejas que nunca se cumplieron y ya caducaron e inútilmente ocupaban el espacio. Unas cuantas confianzas que al no encontrar el destinatario digno de ellas regresaron a remitente en su envoltura de amistad, complicidad y cariño. Su presencia le quitaba la libertad de movimiento y a veces traía recuerdos amargos. Uno para vivir necesita espacio, necesita libertad. Los recuerdos del pasado pueden atormentar, llenar de dudas y frenar cualquier intento de vivir algo nuevo en el futuro. Aprende de lo que has vivido, no olvides, pero libérate del peso de los recuerdos, y permite que la vida te sorprenda. Si tu quieres, vas a descubrir que lo nuevo que te espera, no es la repetición de lo viejo que has vivido.
Feliz domingo de despejar el espacio.

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