viernes, 29 de julio de 2016

El Reconocimiento

Hacía todo para verles felices. Ellos acostumbrados que las cosas siempre estaban hechas no se cuestionaban sobre su salud, su cansancio. Ella no esperaba reconocimientos, solo una mirada y tal vez un gracias colgado en el aire que lo pueda recoger antes que se caiga y antes que por las constantes prisas lo pisen sus pies cansados. Esperaba estos momentos en la mesa siempre impecable siempre preparada con suficiente espacio para las palabras y los sentimientos. Pocas veces ellos ponían algo, así que con los platos vacíos recogía el silencio vacío, una que otra vez salpicado con una lagrima que caía porque no la supo atajar a tiempo. No quería que el vacío se vuelva el huésped habitual de su casa, un miembro más de su familia. Dispuesta a acoger a todos quería darles el lugar y la atención que se merecen. Lo único que no quería es que se haga invisible antes del tiempo disolviéndose entre los trabajos. Cuando ves el trabajo hecho en tu casa no olvides que no se hizo solo, que detrás en silencio está una persona, un rostro, un cansancio, un sentimiento.
Feliz viernes de reconocimiento y sin vacío.

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