Luana
a veces sentía que le faltaba espacio. Que el aire no puede contener
todas las palabras que quiere decir. Las palabras no alcanzaban a
vestir todos sus pensamientos, se quedaban demasiado pequeñas, por
eso moldeaba sus silencios para que también expresen lo que siente
su corazón. Ni la facilidad de saltar entre los idiomas que hablaba
bastaba. Luana iba descubriendo, que no hay más limites, que los que
nos ponemos, que se puede sentir más allá de las palabras. Somos
nuestros promotores y críticos a la vez. Tanto podemos animarnos y
crecer, como limitarnos y retroceder.
Feliz
Lunes de Expansión
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