José
se dejó sorprender por las hormigas. Le han hecho una broma
invadiendo su huerta. Ausentes durante el día hacían todo el
trabajo por la noche. Trocito a trocito se comieron todas las hojas
de las sandías recién plantadas. Ni las hojas de pomelo fueron
obstáculo en su firme determinación de continuar con su obra que
alimentaba toda la familia. Una sencilla lección para los que
renunciamos emprender caminos y proyectos grandes con la única
excusa que es imposible hacerlo todo de una vez. Nos parece inútil
dar pequeños pasitos. Un avance mínimo no es avance. Acostumbrados
a mirar lo que falta por recorrer no vemos lo que ya recorrimos.
Ansiedad por tener una cosa que no tengo me quita la alegría de
disfrutar lo que tengo.
Feliz
Viernes de pasitos pequeños.
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