jueves, 28 de noviembre de 2013

La Ausencia

Sus brazos eran demasiado cortos para abrazar toda la Ausencia que sentía, y la sentía bien fuerte aunque ni conocía la palabra – Ausencia. Siempre sentimos antes de saber nombrarlo. Recién nacido, cuando estiraba sus brazos para encontrar Mama o Papa, a lo sumo encontraba un peluche viejo, desteñido y gastado por tantos cariños hambrientos de las chiquitas soledades. La Ausencia la única compañera de la cuna la envolvía totalmente. Los Padres distantes por la migración o incomprensión, tenían sus brazos ocupados, cargando sus vidas y sus problemas.

Feliz Jueves de Liberar las Manos para un Abrazo.

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