Sus brazos
eran demasiado cortos para abrazar toda la Ausencia que sentía, y la
sentía bien fuerte aunque ni conocía la palabra – Ausencia.
Siempre sentimos antes de saber nombrarlo. Recién nacido, cuando
estiraba sus brazos para encontrar Mama o Papa, a lo sumo encontraba
un peluche viejo, desteñido y gastado por tantos cariños
hambrientos de las chiquitas soledades. La Ausencia la única
compañera de la cuna la envolvía totalmente. Los Padres distantes
por la migración o incomprensión, tenían sus brazos ocupados,
cargando sus vidas y sus problemas.
Feliz Jueves
de Liberar las Manos para un Abrazo.
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