Oscar
no se contentaba con un mundo pequeño en el que le tocaba vivir.
Sentía, que su desafío personal era romper límites que le
encierran y encasillan. No era tarea fácil pues mucha gente a su
lado, fatalistas de vocación, intentaban desanimarlo, antes de que
hiciera el primer paso. Es cierto que no siempre le alcanzaban, ni
las plumas, ni las alas, para el vuelo que emprendía, pero solo
intentando lo podría comprobar. Era preferible que sus alas forzara
el viento, en vez de que se queden intactas cubiertas de telarañas.
Muchas veces intentaba estirar su pequeño mundo de realidades y
conocimientos, al grande que estaba descubriendo, en vez de añadir a
su mundo lo nuevo que veía y aprendía. A veces por el miedo de
volar nuestro espíritu se empolva y cubre de moho.
Feliz
Jueves de añadir algo nuevo a mi mundo
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