El tiempo nunca es nuestro. No nos
podemos adueñar de él, deteniéndolo. Es como el agua en el río,
cuando la miramos ya se va. Lo único que podemos hacer, es invitar a
otras personas, que se bañen, mojen con nosotros en este agua por un
rato. Siempre queda la sensación de frescor en la piel, aunque el
tiempo ya se fue.
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Feliz Domingo de compartir juntos.
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