Uno de sus defectos de Rosa era su
incapacidad de desprenderse. Lo que al principio parecía tan
positivo, refiriéndose a las cosas, porque las cuidaba, las
guardaba, se hizo muy perjudicial refiriéndose a algunos
sentimientos. Las cosas con el tiempo empezaron ocupar cada vez más
espacio, impidiendo el libre movimiento en la casa e incluso en
algunas situaciones llegando al peligro de derrumbe. A la mayoría de
ellas no las usaba, pero las tenía ahí, ocupando el espacio,
dificultando el acceso a las que si necesitaba usar. Algo parecido
pasaba con los sentimientos. Había rencores rancios, mustias
memorias de viejas ofensas, que le impedían sentir la frescura de
las vivencias de cada día. Le quitaban la libertad como sus
cachivaches. De vez en cuando revisa tus pertenencias y tus
sentimientos, no permitas que ninguno de los dos te esclavice
limitando tu libertad.
Feliz jueves de revisión y
desprendimiento.

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