sábado, 7 de mayo de 2016

Palabras que se pierden

Las palabras entre ellos se resbalaban y a veces no llegaban a su destino. Si llegaban, ya llegaban todas lastimadas y cansadas, sin vigor, sin fuerza, sin energía. Palabras cansadas marcan vidas cansadas, no transmiten tanto su contenido, como su energía debilitada, su cansancio que se contagia, que invade y empieza a dominar a las personas y a sus sueños. En vez de animar paralizan. Tienes que dejar a reposar las palabras. Reposar tu cuerpo y tu espíritu. Cuando reposan no tengas miedo de los silencios ellos sirven de fondo para palabras que valgan la pena de ser pronunciadas. Permite sentirlas y percibir con toda la claridad. Revisa bien el terreno para ver lo que hace resbalar las palabras, por qué se deslizan tan fácilmente y cambian de rumbo. Asegura su fuerza protege su contenido y haz que lleguen a su destino.
Feliz sábado de palabras que llegan a su destino.

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