miércoles, 11 de mayo de 2016

Cuidar y ser cuidado

No tenía grandes exigencias en la vida. No pretendía ser el centro de la atención, no se creía el ombligo del mundo. No exigía atenciones extraordinarias solo quería cuidar y que la cuiden. Con un sencillo estar al lado. Con una mirada de comprensión y complicidad o de aviso y advertencia. Cuando se sentía cuidada, los demonios de sus miedos huían, porque nadie hacía caso a sus insistentes voces, que intentaban a convencerla, de que no se puede, de que es imposible, de que no vale la pena. No esperaba un cuidado tipo “airbag”, que proteja de todos los choques. Esperaba un cuidado de presencia, sin juicios y prejuicios. Capaz de escuchar y dejar espacio para los errores. Capaz de enseñar el camino y si es necesario también capaz de hablar. Cuida y serás cuidado. Hazlo con respeto y sin adueñarse de los que cuidas. Que tu cuidado no les reste la libertad.
Feliz miércoles de cuidado.

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