No eran quietos ni sus manos, ni sus
pies. Katy siempre estaba corriendo detrás de sus trabajos, haciendo
miles de cosas con una sensación de constante urgencia. Muchísimas
veces se ha quemado, cortado, golpeado, lastimado. Siempre cedía
frente a un nuevo compromiso, una nueva invitación. Todos
necesitaban algo y al parecer solo ella tenía este algo. Los que
recibían su tiempo, su apoyo, su trabajo, pocas veces pensaban en
reciprocidad, acostumbrados de que ella siempre estaba dispuesta a
ayudar. Y sus necesidades… éstos quedaban en el olvido, solo los
conocía la almohada que ha sabido mucho de sus sueños y su
cansancio. Haz lo posible que no solo la almohada sepa lo que sientes
y como te sientes. Tus necesidades no son menos importantes y
satisfacerlas no es muestra de hedonismo sino de un sano cuidado. Si
te cuidas a ti misma/o podrás cuidar a los demás.
Feliz sábado de cuidar tus
necesidades.

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